Cuando no era mayor, quería ser lo que soy. Ahora que soy mayor, me doy cuenta que todo era un engaño, nada termina aquí. Me queda el ser más mayor, es más, me queda el ser mucho más mayor.

La satisfacción no es eterna, las metas se convierten en viejas glorias una vez alcanzadas.
Para seguir viviendo con ganas, hacen falta más objetivos y luego harán falta otros tantos. Así hasta sentir que no queda nada más por hacer y entonces, cambiar de rumbo y buscar otras alternativas.

Cuando sea más mayor, quiero tener diversidad en mis propósitos. Cuando sea mucho más mayor, quiero encontrar nuevas finalidades. Cuano no pueda ser más mayor, no quiero arrepentirme de no haber aprovechado el tiempo.