Mafia.
f. Grupo organizado que trata de defender sus intereses.

Hola, me oculto tras un seudónimo y pertenezco a una mafia.
No he venido aquí a confesarlo, he venido a difundirlo. Sí, es todo un orgullo. La mafia es parte de mi vida.

A veces manipulo, a veces reprendo, a veces censuro, a veces obvio, a veces disimulo, a veces evito, a veces arbitro, a veces lo dejo estar.
A mi mafia no le gustan los altercados ni las situaciones incómodas. A mi mafia le gusta reír con, incluso reírse de, lo custodiado. Mi mafia es la guardiana de la cordialidad.

Nadie nos teme. Los de mi mafia no parecemos mafiosos. Ejercemos en silencio atrincherados en una apariencia. Tampoco nos adoran.
Somos lo que mantiene el equilibrio entre los que llaman locos y los que se creen perseguidos. Los unos nos confunden con los otros.

Nos organizamos para tratar de defender nuestros intereses, sí, y lo que nos interesa es el conocimiento. Conocer para gozar de esa sensación única de saberse poseedor de información privilegiada. Saber que el resto se equivoca, que cualquier cosa que digan o hagan, será una muestra de su ignorancia. Saber que nadie conoce realmente el botín de nuestros ejercicios, aunque crea haber adivinado nuestros movimientos.

Esa es mi mafia.