La Bondad nació con escasez de vocabulario y creció con discapacidad léxica. Era incapaz de expresar la negación.

La Bondad tenía miedo de negarse por si afectaba a su concepto.

El “No” quiso burlarse de ella. Se coló entre bromas en medio de sus sílabas y se manifestó amable pero firme.

Por primera vez, la Bondad, se sintió aliviada de compromisos y se envalentonó al asumir esa nueva palabra.

La Bondad pudo ser bondadosa consigo misma además de con el resto pero no supo interpretar la mesura.

El “No” mató a la Bondad y creó al Desagrado.